¿Dónde quedó la danza de la realidad?

Ella trataba de sonreír todos los días, hasta que él volvió y ella no pudo seguir con la mentira.

Una amiga un día le dijo “no tienes porque seguir fingiendo, si te sientes mal, llora, vive el duelo y al mismo tiempo gózalo, pero no trates de hacer que todos sonrían porque no quieres preocupar a la gente, te vemos y lo sabemos”.

Ella siempre ha sido necia, siguió con su mentira, muchos que se decían sus amigos nunca lo notaron. Ellos creyeron que todo marchaba bien. Eso no fue cierto. No podía estar bien, había algo que la destruía por dentro a diario.

Ahora él volvió. Un “lugar de paz” lo hizo reaccionar, ver todo el daño que le hizo a ella. Ver y aceptar todos y cada uno de sus errores y puntualizarlos en un “lindo y perfecto” mail.

Ortografía impecable, redacción ni se diga. Poeta no era, pero sabía manejar bien las palabras. Era el primero de los mails. Al verlo ella sólo pudo correr, a donde sólo ella lo sabe, no miró, desconoció el lugar, la gente y sus responsabilidades. Sabía que tenía que correr sin mirar atrás. Así lo hizo.

Después de llorar como si tuviera que darle de beber a sus tres hijos, entendió la situación y lo que ya no quería, así como las mentiras en las que ya no caería.

Llegó el segundo mail, tardó en abrirlo así como el tercero; cuando llegó a casa a revisar cosas de trabajo vio que tenía otro mail, uno diferente, ya no había disculpas, ya no era arrepentimiento, era “amor”.

“Por favor… Regresa conmigo. Podemos seguir nuestra historia de amor. Nunca has dejado de ser mi amor”, un fragmento del cuarto mail que compartió.

La pregunta es, ¿de verdad quiere seguir la danza de la realidad? ¿Acaso eso existió? ¿Qué chingados es eso?

La mayoría le dice que por favor no lo haga, pero sólo ella sabe lo que vivió, qué tanto sufrió, gozó, cedió y dio en esa relación.

Es fácil, ahora dice que no quiere volver, que fue “el peor error de su vida”, que quiere estar tranquila y feliz, pero acaso no muchos hemos dicho lo mismo alguna vez.

Sólo ella sabe qué pasará y si después de todo el daño volverán. Ella dice que no, pero sabe de lo que él es capaz y eso le aterra.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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