Él regresó

Ella estaba tratando de salir, de estar bien, de sonreír y disfrutar la vida. Conoció a personas que la estaban ayudando, se hizo una nueva amiga, muy graciosa por cierto.

Justo en el momento que creía que podía gozar sin fingir. ¡Traz! Apareció.

Primero fueron mails, después mensajes, después fue a buscarla a la escuela, lo bueno es que ella no estaba ahí, pero la jodió tanto por teléfono que decidió responder.

En un día que había empezado casi perfecto, ella había disfrutado una charla hasta la madrugada, compañía por la mañana, un detalle inexplicable por la tarde y los hombres que más amaba juntos en su cama por la noche. Justo ese día él tenía que aparecer. Todo lo arruinó.

Ella no supo cómo pedirle que se alejara, era demasiado, más de 20 llamadas. Tenía que responder, aunque no sabe si “tenía que hacerlo”, como por qué lo hizo.

En fin. Tomó la llamada, todo iba tranquilo. Recordó tantas cosas que no aguantó y rompió en llanto. ¿Ella lo seguía amando? No lo sé. Ni ella sabe, sólo le sabe el dolor.

Era fácil, él le ofreció disculpas por to-do. Ella enlistó los daños, hizo un recuento.

Después de un rato él le confesó que se había ido de viaje “quesque espiritual”, los problemas de dinero no importaron, él se fue y por eso en tanto tiempo no la buscó. Ahora dice que cambió. ¿Eso es posible?

Ella sólo sabe que le mata el dolor, el amor y los recuerdos, pero también sabe que estuvo ahí, soportó mucho y ahora no esta dispuesta a vivir lo mismo. Sobretodo no quiere revanchas, no quiere venganzas y no quiere enfrentarse a un “no te amo” que ahora dice él que no fue cierto.

Él… “Yo sé que para ti, yo no me apiadé de ti. Pero por favor, regresa conmigo. Te amo con todo lo que soy. Nunca dejé de amarte. Jamás lo hice”.

Él regresó, pero creo que la indiferencia, las mentiras, el desamor, el dinero, la “otra persona más importante de su vida” y el tiempo valió para que ella muriera y empezara a renacer por su cuenta.

Dolor, habrá. Mentiras también. Ella seguirá fingiendo que no lo ama de vez en cuando hasta que un día pueda entregarse a otra persona, ella misma.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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