Pasos…

He seguido sus pasos por más de diez años y lo seguiré haciendo.

Siempre atrás de ustedes, su soporte, guía, delirio o desquicio.

Aprenderé con ustedes y aprenderán de mí. Entenderemos juntos muchas cosas, les enseñaré lo que sé de la vida, del amor y de la alegría. Me enseñarán más de lo que aprendí.

Ahí estaré para ustedes, cuando caigan, se levanten, rían, quieran compartir sus alegrías, pero siempre ahí para los tres.

Hay personas que prometen siempre estar en la vida de las demás, muchas no lo cumplen, quizá no lo puedo asegurar, pero mis actos dirán más.

Las personas dicen que el lazo de sangre las une de verdad. Esto es más fuerte que eso, esto es amor de verdad.

Siempre he dicho que sólo hay cuatro hombres en mi vida, eso nunca ha cambiado ni lo hará.

El primero me enseñó el dolor más fuerte de mi vida; que jugar “luchitas” lastima y que te saquen el aire más; que la oscuridad puede ser mi mayor miedo; que cuando empiezas un chiste tienes que terminarlo de contar; que la separación de dos cuerpos no quita el lazo del amor y nunca lo hará; que hay personas que no se pueden olvidar y que aunque no esté, siempre sé que siempre puedo hablar con él.

El segundo me enseñó que cuando quieres algo te tienes que dedicar hasta conseguirlo; que no importan los años de ausencia; que importa que ahora estamos juntos en otra y nueva etapa; que las diferencias entre nosotros no existen; que somos más iguales de lo que pensábamos; que Cortázar es un gran escritor y las películas de miedo en realidad no aterran tanto.

El tercero me enseñó que puedes dejar todo por alguien; que tus quincenas son remuneradas con una sonrisa; que cuando te rompen el corazón ahí estará sin decir más pero con abrazos tan tiernos que te harán llorar; que perdonar y olvidar debe hacerse muy seguido; que la peor etapa en la vida es la adolescencia, pero que cuando estamos solos podemos ser nosotros mismos y demostrarnos mucho más.

El cuarto me enseñó que la ternura e inocencia existen; que gritar ayuda; que crecer duele; que podemos aprender cada día algo nuevo; que mañana se nos olvida todo y podemos seguir con una sonrisa.

Son los pasos de cuatro hombres, mis hombres, esos que sigo, de los que aprendo a diario y sin ellos no podría ser quien soy hoy.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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