La familia 

Ella sabe que todas las familias son diferentes, sabe que tienen diferentes culturas, valores y más. Es por eso que respeta a cada una e intenta sacarle algo bueno, aunque a veces se necesite rascar.

Ella ha conocido a varias. La primera, recuerda que eran un poco machistas, abiertos, pero machistas. No le molestaba visitarlos, eran muy atentos y nunca fueron groseros. En realidad le daba lo mismo. Recuerda que la abuela de él era muy celosa, pero aún así la atendía y trataba de poner una sonrisa cada que la veía.

La segunda fue realmente fascinante, el padre de él era trovador, un señor ya grande muy interesante y su madre, una señora muy amable. Eso duró poco y se quedó con ganas de conocer y escuchar sus relatos, su vida, su ascendencia alemana.

La tercera fue un poco extraña, él tenía un padre al principio muy serio, al final muy abierto, bueno para escuchar y dar consejos. Tenía unos hermanos muy diferentes. Uno era tan infiel que recuerda que llegaba a una fiesta familiar con una chica, después la iba a dejar y regresaba para terminar la fiesta con otra y amanecer al día siguiente con otra. Ella nunca hizo el intento por aprender sus nombres.

Ella no entendía cómo es que la familia encubría esa doble moral. Pensaba que podrían hacerle lo mismo a ella. Eso no era lo único, “las primas” eran controladoras y posesivas. No se podía con ellas. Esa familia simplemente no le agradó.

En la cuarta se topó con algo muy diferente, un suegro tan atento que le hacia la cena o algún postre y se lo llevaba a la cama, eso lo adoró. Nadie lo había hecho. Una familia que la incluyó en las fiestas decembrinas y hasta regalos (que aún conserva) le tocaron.

La quinta y sin duda la mejor. Fue fugaz, pero ella sabe que si se tiene que unir a alguna le gustaría que fuera como esa.

Ella recuerda cómo fue el primer acercamiento, llegó un día muy tarde y se quedó a dormir en el cuarto de él, pero no con él (lo mandó a otra habitación). Al otro día su padre le dijo que quién era la persona que ocupaba su cama y por qué la había dejado sola, la pudo haber acompañado sino él, su padre. Eso le pareció muy chistoso. Llegó el baño y después el desayuno. Se conocieron.

Un señor muy agradable, abierto, un poco preguntón, pero sincero. Ella nunca había amado la forma en que padre e hijo se llevaban. Esta vez todo cambio.

Después vino la presentación con la familia, primero los hermanos, ella estaba nerviosa, pero ya había bebido una cerveza con uno, era muy ameno al igual que su esposa. Llegó la invitación a la “primera fiesta familiar”, no supo cómo decir que no, él era y sigue siendo de los hombres más lindos con los que estuvo. Ella sin duda canceló todo, hasta un examen (FINAL), para darle su fin de semana y adentrase a quién sabe donde.

“Es una fiesta grande (en un tipo rancho), no te arregles, no será en un espacio cerrado”, le dijo. Ella no supo que ponerse. Al final decidió ser ella, pantalones rotos y unas botas. “Si me conocen que sea lo más normal posible”, pensó.

Ella sabia que lo que menos le gustaba era ir con “la familia”, no había tenido buenas experiencias y prefería estar lo más lejos posible, sin embargo, esta era diferente. Él tenía algo especial y le dijo “si te sientes extraña, si sientes que te dicen o hacen algo que no te parezca o te ofenda me dices y nos vamos”. ¡Wow! Se enamoró, un hombre que le daba su lugar y más. Sin embargo, esto no pasó, hasta le aplaudieron en el concurso de tiro cuando ella desvió su disparó con el rifle por cerrar los ojos (le tenía miedo y más al ruido que producía) y el disco pasó de largo. Algo muy chistoso y hasta torpe, pero nadie se burló, ni él.

Continuaron las visitas, ella se sentía bien, adoraba a su padre, a su sobrina pues le gustaba Katy Perry. Nunca hubo una grosería, una mala cara, un desplante, una mueca o descortesía, nunca. Ojalá todas las familias fueran así y pudieran entender que si alguien decide estar con una persona, ellos no lo tienen que aprobar, estará de todos modos y si quieren ser parte deberán aceptarlo. También tienen que pensar que si no hay química o la pareja no se siente cómoda lo único que logrará la familia es alejarlos y hasta perderlos (a ambos). Ella así lo piensa…

También hay otra familia, la peor, desde el principio no hubo acercamiento, tardó más de dos años en que lo hubiera. La madre, la más nefasta, la ex esposa, la más enferma y lo demás… Era parte de todo.

Hay veces que uno quisiera que la gente no tuviera pasado o familia o madre, sin embargo, lo hay, sólo que ahora uno decide con qué familia quedarse.

Ella aún no la encuentra…

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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