Relación a distancia (Parte 1)

Ella ya había pasado por eso, recuerda que un amor de esos que “dejan huella” (o una novia psicópata) se fue a Alemania y lo extrañó muchísimo. Esperaba los mails todas las noches o cuando despertaba y la llamada vía skype para saber cómo estaba. El “feliz Navidad” y el “feliz año nuevo”.

Cuando lo dejó en el aeropuerto fue tan doloroso, no quería que se fuera, él estaba emocionado por hacerlo, ella perdidamente enamorada. Ella terminó llorando y ese día en casa, en cama y con muchas lunetas.

Eso fue diferente porque no compartían la misma cama todas las noches, sólo algunas.

Esta vez fue diferente para ella. Él era otro, él era diferente, él ya se había ido varias veces y por varias circunstancias, esta era la primera que lo enviaban a la nieve y al frío por trabajo. Era la primera vez que se iba bien y no por un arranque individualista.

Unos días antes, ella le pidió dejar la casa equipada, fueron al súper, compraron gas de reserva, muchos litros de agua (para que ella no tuviera que subir cargando 20), él arregló la ventana, llevaron toda la ropa a la lavandería, vieron una obra que dejarían de presentar a su regreso, la tarjeta de crédito, ya estaba todo listo.

Llegó el día. Ella estaba tranquila, no sabia si era por unas pastillas o porque no había dormido casi nada el día anterior. Despertaron tarde. Corrieron y partieron al aeropuerto.

Mientras desayunaban, platicaban como si nada pasara y fuera una charla más donde él le habla sobre música y ella hace caras mientras lo acaricia, así pasaron los minutos. Era la hora de la despedida.

Se levantaron, ella muy tranquila sólo dijo “cuídate, tápate y cuando puedas dime cómo estás, tómate la medicina y diviértete mucho”, chale, hasta parece sermón de mamá.

Él le pidió que se cuidara y “no te diviertas sin mi, extráñame porque yo te voy a extrañar”.

Esa fue la despedida, un abrazo amoroso y ya.

Cuando ella caminaba por el aeropuerto pensando cómo se iría, recordó que nunca hubo un “te quiero o un te amo” o unas ganas de que no se fuera, nada de lo que ya había experimentado, ni una lágrima llena de dramatismo. ¡Pufff! Eso la jodió. Empezó a pensar que quizá no sentía nada porque el amor ya no existía entre ambos.

Esperando el transporte él le llamó, tenía que apagar el celular, pero antes hablaron de la ausencia de amor, él le dijo que la quería, ella no respondió y colgó con un “cuídate y no te sientes alado de un árabe porque podría ser terrorista”.

Ella se quedó pensando en sus sentimientos, ella lo quería, pero ¿por qué no lo diría? Quizá en el fondo le dolía su partida, tanto que tuvo que ocultarla, así como su amor.

#Día1 Él le llamó, le mandó mensajes cuando pudo, por la noche no faltó la llamada por FaceTime. Platicaron de cómo les había ido durante el día. Él no se perdió, todo el día se comunicó, aunque claro. Eso fue sólo el primer día.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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