Relación a distancia (Parte 2)

#Día2 ella se sentía normal. La primera noche aunque pensó que no dormiría no fue así, la pasó bien no pasó frío, justo él le había comprado una almohada “para su ausencia”, bueno eso le dijo ella para que él la llevara en el carrito.

Así pasaron…#Día3 #Día4 #Día5 #Día6 #Día7… y un día ni ella sabe cómo lo empezó a extrañar a morir, al dormir, al despertar, el té matutino, las pláticas en el camino al trabajo, los besos, el baño juntos, las deliciosas y tan esperadas cenas (que él preparaba).

Bien dicen que el tiempo es sabio, ella por fin supo de lo que el mundo hablaba. “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”.

El tiempo, la tranquilidad, la soledad de la cama, la ausencia de caricias, le hizo recordar que como él no hay otro, entendió que a pesar de todo sí lo amaba, sólo que a veces esa frase se desgastaba (creo que esto les pasa a todos y ni lo perciben).

Ella se dio cuenta que el pasar de los días (esa maldita y bendita rutina), los pequeños enojos la cegaban y no la dejaban darse cuenta del amor que en realidad tenía. Se dio cuenta que cada vez se parecía más a la mujer de aquél libro de Jordi Soler (la de los pies, no especifiquemos más).

Ella corrió a llamarle, ¡traz! Él estaba a dos mil 896 kilómetros. Él le había dado el número del hotel, ella no quiso molestar, eso podía esperar, ya lo había hecho. Así que esperó.

Cuando él regresó a su habitación ella le pidió hacer la llamada que regularmente hacían, ella moría por decirle lo que momentos antes le había escrito. Él cambió. A él el tiempo también le ayudó. Ambos se dieron cuenta de tantas nimiedades que afectaron su vida.

Ambos se comprometieron a cambiar, pero sin hacerlo público, sólo empezaron sin decirlo, comenzaron a gritar su amor y lo que tanto habían guardado. Todo sin haber acordado nada, (creo que esas son las mejores cosas, cuando sólo con la mirada se sintonizan y no necesitan afirmar que lo harán).

Claro, ella no sabe cuánto pueda durar este desborde de amor, pues ahora están lejos y tienen que lidiar con el cambio de horario, las desveladas, las llegadas tarde al trabajo, el sexo virtual y más.

Sin embargo, ambos saben que la cosa no es sencilla, cuesta trabajo, pero ambos se fueron haciendo una promesa, ella sabe que aunque alguno de los dos pudiera pasar la tarde o noche con alguien nunca pasaría nada. Su amor es más grande. Su confianza se está fortaleciendo. Él hace lo imposible, ella lo ve. Es el hecho de amar a alguien y dejarse de pendejadas (hasta suena lindo).

No todas las relaciones a distancia pasan suave y tan tranquilas, también hay discusiones y más que eso un poco de inseguridad, esta vez es diferente. Ella confía en su amor y en el que él le transmite. No hay necesidad de alguien más. Esta vez no.

Por ahora ella sigue amando las cenas, aunque sean virtuales y ella tenga que decirle que tiene la boca sucia. Ella seguirá esperando las noches para ir a la cama juntos, la mañana para desearse una buena semana y las fotos esporádicas durante el día.

Pasan los días y lejos de lo que ella pensó que sería, nada es como lo planeó. Es aún mejor.

Él dice tener una sorpresa, ella también.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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