Acosada otra vez 

No era la primera vez que ella había sido acosada, “ojalá” pero no.

Más de seis de cada 10 mujeres en la Ciudad de México han experimentado algún tipo de acoso, robo o agresión verbal y física en el transporte público.

Actualmente, el transporte público de la Ciudad de México es el segundo más inseguro en Latinoamérica para las mujeres, después de Bogotá, y de los más peligrosos en el mundo.

Aunque el acoso no sólo lo ha vivido en el transporte, también en la escuela, en casa, en el trabajo y en la calle.

Cuando tenía como ocho años, unos niños la encerraron en un salón porque les gustaba y querían besarla a la fuerza, así lo hicieron. Este su primer acoso que no supo hasta que tuvo más conciencia del hecho.

El resultado, una madre histérica hablando con el director, la maestra y más pidiendo expulsión de los niños.

Realidad, ella ya no quería ir a la escuela y aunque no le hicieron nada más, esto queridas, es acoso. Algo que te puede dejar marcado para toda la vida. Nadie puede llegar y tomarte a la fuerza. Nadie.

Así pasaron los años. Ella no tomaba el transporte público sola, ella era menor de edad aún. Tenía un novio que vivía en la colonia de alado y alguna vez se le ocurrió alcanzarlo, él se lo había pedido (cuando es el primer amor siempre es el amor de tu vida #dicen).

Un hombre que pasaba en bicicleta en sentido contrario a ella se acercó, le agarró los senos, los apretó con tal desesperación que ella entró en shock. Ilusamente creyó que la iba a robar y mientras esto pasaba ella le extendía en sus manos su dinero y su celular. Él sólo quiso tocarla.

El resultado, una llamada a su novio en la que ella no pudo articular ninguna palabra, sólo lloraba. Él bajó corriendo y la alcanzó aunque la distancia entre ambos era de 700m. Hasta ahora nadie sabe cómo es que él lo entendió todo y comenzó a correr tan rápido detrás de un puntito que se veía a lo lejos que iba en bicicleta.

Realidad, la policia no pudo encontrarlo aunque montaron una especie de operativo. Ella no quiso salir de casa en tres semanas, tuvo que ir al doctor porque el sujeto la había dejado morada. Ella no quiso vestir primaveral por un año (ni siquiera llevaba vestido, usaba una camiseta y jeans). Ahora usaba un suéter que tapara cualquier provocación. Error, nosotras no provocamos esto.

Dos años más tarde, ella ya en universidad tenía que usar el transportarse para ir a casa.

Metro Hidalgo 14:00 horas. Salía de la escuela, esperaba el tren. Un sujeto se le acercó y le dijo cosas obscenas. Ella se retiró para subirse en otro vagón, casi al sonar para cerrar las puertas él se subió.

Durante las siguientes estaciones él caminó desde el otro extremo hasta llegar a ella sin quitarle la mirada. Ella entró en pánico. Él estaba a su lado con una cara de perversion y recordándole con los ojos lo que minutos atrás había prometido hacerle.

El resultado, en la siguiente estación justo antes de que las puertas cerrarán y con el tono de precaución del Metro ella bajó del vagón. Las puertas se cerraron, él ya no pudo salir y en la mirada le dijo que la mataría si la veía de nuevo.

Realidad, corrió con una lágrima en el ojo y no encontró ningún policía en la estación. Durante meses procuró irse con alguien.

Primeras prácticas de la escuela, una revista conocida, ella amante de la fotografía y emocionada por comenzar.

Primer día. El jefe no podía dejar de verle los senos mientras le explicaba sus tareas a seguir. Revisaba las fotografías que ella había llevado y la tomaba del hombro. Ella no supo qué hacer, no llevaba escote y no era copa C ni mucho menos. Ella apenas mayor de edad, no había experimentado esto.

El resultado, nunca más se presentó.

Realidad, odia esa revista y odia más no haber hecho nada en ese entonces, pero cómo iba “empezando” con su carrera, no quería tener problemas y al principio imaginó que había exagerado la situación por eso nunca lo ha contado.

Los años pasaron y los silbidos y agresiones verbales en la calle no pararon. Esto ya es un tanto común, es por eso que ella no usaba vestido, falda o short en transporte público y menos si andaba sola. Ella creía que así evitaba que alguien la acosara. ¿Por qué carajo limitarse a ser, a usar, a salir? ¿Por qué las mujeres tenemos que cuidar tanto esto como si fuera nuestra culpa?

¡A la chingada! Esto acabó un día después de haber superado una relación donde no la dejaban ponerse ni unos leggings mucho menos vestido aunque fuera en uber.

Se puso un vestido corto y debajo unos leggings. Tomó el Metro en hora pico para ir al trabajo, un tipo con la mano en la bolsa no se movía estaba atrás de ella, claro había mucha gente, pensó. Al pasar las estaciones la gente disminuyó y él no se movía.

Reaccionó. Ella recordó que años atrás un señor en el Metrobús le hizo lo mismo, pero sacó su miembro y se lo rozó en la pierna, (ella venía del gym en licras y sudada, eran las 11 de la noche), entró en shock y bajó del vagón, lloró hasta que pudo hablar con un policía y alguien fue a recogerla. Ella se culpó porque iba distraída, porque era muy noche, por ir sola, por ir viendo el celular, por no hacer nada, por mil cosas y pensaba que había sido un descuido que eso pasara.

Esta vez ella no dejaría que algo así siguiera, encaró al sujeto, él se movió pero antes de quitarse ella lo golpeó, sí así sin más, todo fue rápido, él bajó del vagón. Esta vez tampoco supo reaccionar, pero sabía que ya estaba harta y cansada de ser una víctima más.

Resultado, ella llegó bien a su destino, irritada y asustada, pero bien.

Realidad, hay hombres y hasta novios/maridos que creen tener derecho sobre las mujeres y más cuando estas usan falda y no es así.

Ella no quiere permitir esto nunca más, aunque sabe que la sociedad seguirá pensando que ella tiene la culpa por su vestimenta en el transporte público.

Ella ha decidido cambiar, usar lo que le gusta cuando quiere, pero cuidarse siempre, no sabe si volverá a pasar, pero siendo la capital la más peligrosa espera que no.

 

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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Una respuesta a Acosada otra vez 

  1. Lamentable que en esta época sigamos permitiendo que exista el acoso. Siento mucho que alguna mujer tenga que experimentar un acto como esto que sólo causa indignación y desenmascara la pobre cultura que tenemos en México.
    Pero tengo fe en que muy pronto se acabaran eso actos impunes.

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