Acéptame sin juzgar 

Acéptame como soy, con el cuerpo que tengo, con la grasa de más, con la figura antiperfecta y con una silueta antiestética. 

Con imperfecciones en la cara, con algunos granos cada 28 días, con algunas cicatrices que me ha dejado la vida. 

En mis días, con mis dramas y mis dolores, con unos cólicos insoportables, con un humor tan volátil como los días de mi periodo. 

Por las mañanas, con mi aliento insoportable, con mi peinado que simula tener una carga de energía que cuando me tocas hasta corriente transmite. 

Por las noches, que tarde horas en el baño porque el ritual así lo pide. 

Con mis ganas de dormir todo el tiempo y que cuando lo hago, ignoro lo que dices y haces. 

Desnuda, con la cintura de los centímetros que sean, con unos senos sin importar la copa que tengan. 

Al comer, con mis múltiples pedidos, combinaciones y quisquillas por más difíciles y raras que sean. 

Con mis antojos, que son a diario, a cualquier hora y difíciles de conseguir.

En el sexo, con la experiencia que tengo, con los movimientos que pueda dar y las posiciones que pueda hacer. 

Con mis cambios de humor, que aunque no este en mi periodo se dan. 

Con mis dramatismos, porque me enseñaron que la vida sin un toque no sabe igual. 

Con mis enojos, que por más indiferente que sea, el sentimiento que tengo por ti no cambiará. 

Con mi estilo de vida, que es mi esencia e imposible de cambiar. 

Con mi look de diario, de noche, al dormir, al despertar, en la playa, en una fiesta, al hacer ejercicio, al ir al trabajo y que todos sean igual. 

Con mi pasado, con los hombres con los que he estado, con las propuestas de matrimonio que he negado, con la gente que he vivido, con la gente que he dormido, con el tiempo que he desperdiciado alado de otro, con el amigo que tengo del que me enamoré. 

Con mi presente, con mis planes a futuro, con mis múltiples actividades. 

Con mi hartante manera de hablar de la muerte a cada instante. 

Con mi amor a los deportes, a la natación, atletismo y con mis gustos por el futbol. 

Con mis amigos, que son más hombres que mujeres, pero en ellos solo hay respeto y amor. 

Con mis errores, que han sido muchos en la vida y pocos estando a tu lado. 

Con mis traumas del pasado que aún no puedo superar pero hago un esfuerzo por no dejar que nos afecten más. 

Con que no me gusten los chocolates ni los peluches ni las trivialidades, pero si viene de ti me encantará. 

Con mi falta demostrativa de cariño, con mi ausencia en redes sociales, con mis pocos detalles porque así no soy y lo empalagoso no se me da. 

Con mi gusto por ayudar aunque eso implique ponerme en riesgo.

Con todo esto que te ofrezco que es mi amor sincero y puro, porque es lo mejor que te puedo dar aunque no sea perfecta ni lo que deseabas y a veces puedes creer que es lo más raro que pudiste encontrar.

Acéptame sin juzgar porque sin juzgar ya te di mi corazón. 

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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