Caben tres en la cama 

Ella había sido infiel. Él no lo sabe.

Ella nunca pudo decírselo, no es fácil decirle a alguien que lo has engañado cuando tiempo atrás le aseguró que era el amor de su vida, el único hombre que amaría para la eternidad pasara lo que pasara, el que dejaría huella y con el que sí querría formar una familia. No, definitivamente no es fácil.

Ella nunca lo había confesado, pues tenía una excusa perfecta. Algo con lo que sólo ella no se sentía mal y al repetírselo no admitía su infidelidad.

Él le mintió primero.

Recuerda que la primera vez que lo hizo, porque no fue sólo una, lo hizo por venganza. Pero, ¿qué venganza es la que no se le cuenta para que se llene de dolor la otra persona mientras uno lo disfruta? Sólo ella lo sabe.

En el fondo se sentía justo, pues él le había mentido muchas veces. Desde las llegadas tarde a casa, las llamadas, los mensajes, las ausencias, esto ocurrió en una de ellas.

Él se ausentó primero una semana, luego dos, tres, cuatro, ella perdió la cuenta. Una enfermedad extraña en diferentes personas lo llevó a siquiera mandar mensajes “porque lo distraían”.

Ella no podía más. Recuerda el dolor de llegar a una casa sola, una cama vacía y la falta de caricias.

Esto se solucionó. Una llamada rápido, un trago, dos. Una persona que nunca la dejaba. En la noche la acompañaba a casa, cenaba con ella, (pues antes no le gustaba ingerir alimentos sola), y después unos tragos la animaban a meterse a una cama fría.

Un día esto cambió. Ella invitó a su nueva pareja a dormir y ocupar el lugar de él. Aunque no hubo sexo, sí caricias, por un momento llenó el vacío de la persona que decía era su Andrómeda.

Pasó el tiempo, él le pidió volver a ocupar la misma cama, pero ahora una renovada.

Ella aceptó, pues el amor de tu vida sólo llega una vez (sigue creyendo esto en su lado oscuro y cursi).

Pero, cuando alguien miente una vez, miente toda su vida. Así que…

Tiempo después ella ocupó su cama con otro. Alguien que siempre estuvo, alguien que le gustaba y de quién se enamoró, pero una noche cumplió con el cometido aunque no hubo sexo.

Ella no sabe si volverá a ocurrir, pues aquella vez actuó sin pensar, con frialdad y vengaza. Y esto, no justifica una infidelidad, pero por qué mentir, por qué jurar amor eterno y hacer promesas falsas. Ella nunca lo sabrá y ahora empezará a describir que sienten estas personas.

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Acerca de Dalila Andriano

Periodista, deportista, clinomaniaca y ahora toda una #SeñoraDeLaCasa.
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